Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), escritor, periodista y político español, visitó Tucumán en 1909 para dar conferencias y quedó maravillado con la provincia y con el país.
Había sido activo militante político en España, lo que le valió pasar varias temporadas en la cárcel y batirse a duelo en una veintena de ocasiones. Cuando vino a Argentina ya había publicado su famosa novela Sangre y Arena, que sería años después llevada al cine, así como Los cuatro Jinetes del Apocalipsis, que publicaría en 1916.
Llegó a Tucumán el 4 de septiembre de 1909 y fue recibido por una numerosa concurrencia en la estación Sunchales, que lo acompañó hasta el Hotel Nacional, frente a la plaza Independencia. Visitó el ingenio San Pablo, por invitación de Luis F. Nougués, y almorzó allí, acompañado por Juan B. Terán, Juan Antonio de Prat Gay y Juan B. Ovejero. A la noche dio en el teatro Belgrano una conferencia sobre “Los grandes artistas del siglo XIX” y al día siguiente habló sobre “Influencia social del teatro y la novela”. El diario El Orden escribió que saludó a Tucumán como “un emporio de riqueza… (…)… en el que se encuentra la América que se forja el viajero… ahí está la naturaleza grande y vistosa, profunda”.
Luego se fue a Salta, y llegaría hasta Bolivia. En 1910 publicó sus impresiones de viaje en el libro Argentina y sus grandezas, donde describió en halagador texto a Tucumán: “Todo el que conoce el territorio argentino, al pronunciar la palabra Tucumán, ve instantáneamente, en su imaginación, un panorama de árboles gigantescos, con los troncos ocultos bajo un velo de frondosas orquídeas, risueños jardines, arroyuelos que serpentean en las pendientes de las colinas, naranjos de un verde denso y charolado, inmensos cañaverales de azúcar; y percibe en el olfato, al mismo tiempo, el voluptuoso incienso del azahar y el agudo perfume de la melaza”.
El escritor, que fundaría después dos colonias agrícolas con inmigrantes españoles en Río Negro y en Corrientes, estuvo impactado por la exuberancia de la provincia, cuya industria, dijo, era un motor económico en el país. “La provincia de Tucumán es la gran productora de azúcar. Además, el algodón y todos los frutos de la zona tropical dan en ella magníficos resultados. Su clima, que es el más húmedo del país argentino, hace surgir del suelo una vegetación propia de las tierras tropicales.” En su libro publicó varias imágenes de Tucumán, aunque no quedaron fotos de él en la provincia y sí en cambio de su paseo por Salta, como la imagen en que se lo ve como jinete en el chaco salteño.
Más información en dos notas de Carlos Páez de la Torre (h): “El autor de Sangre y arena” (15/02/1995) y “Visita de Blasco Ibáñez (15/02/2000).